Aura (arias_of_snow) wrote,
Aura
arias_of_snow

  • Mood:
  • Music:

EXO; Chanyeol/Baekhyun + Jongdae PoV [Todos tenemos un precio, (Drabble)]

Título: Todos tenemos un precio
Fandom: EXO
Pairing: Chanyeol/Baekhyun + Jongdae PoV
Rating: PG
Palabras: 1.841
Summary: Baekhyun nunca se ha mostrado especialmente colaborador a la hora de tener que matar cucarachas, aunque el hecho de tener un novio debería valerle para algo. Por mucho que ese novio odie las cucarachas más que él.
Comentarios: Escrito originalmente en Ask.fm para rellenar un prompt y copiado aquí. Word vomit-ish y sin ninguna calidad. No sé por qué sigo llamándolos drabbles si al final siempre son más largos, pero os toca lidiar conmigo.


Todos tenemos un precio.

—Baekhyun, me ha igual lo que quiera que me ofrezcas, pero yo no voy a matar a esa cosa.

El interpelado lo miró con una expresión ofendida y un mohín que muy probablemente intentase ser adorable, pero que no tenía efecto ninguno sobre Jongdae, que se había declarado inmune a las tácticas persuasivas de Byun Baekhyun mucho tiempo atrás, probablemente cuando los dos todavía iban al jardín de infancia y su queridísimo amigo lo había traicionado vilmente presentándolo como voluntario a la obra de teatro del parvulario solamente porque él no quería ser Caperucita y necesitaba a alguien más que se travistiera por él.

—No pienso matar a esa condenada cucaracha yo, Byun Baek. No ha sido a mí a quien se le ha ocurrido dejar restos de pizza en la mesa durante una semana. Te lo mereces.

—¡Estoy de exámenes, Jongdae! —protestó el otro chico, que se había sentado encima de su cama tratando de conservar la (poca) dignidad que le quedaba y no ponerse demasiado verde al mirar hacia el montón de cajas y bolsas de basura bajo las cuales se había escondido el monstruo negro que Jongdae había visto cruzando la habitación cuando había llegado al dormitorio de Baekhyun en la residencia—. Vamos, tú eras el que estaba fardando delante de Junmyeon, y Kyungsoo, y Minseok, y Yixing porque mataste una el otro día. Con un periódico doblado, dijiste. Chanyeol se quedó impresionado cuando se lo conté.

Jongdae tenía que admitir que la historia que había contado había sido impresionante, y él había quedado como un valiente explicándoles a todos cómo se había acercado al infecto insecto en cuestión y lo había matado, de un solo golpe, con un periódico doblado. Y puede que lo hubiese adornado un poco. O mucho, teniendo en cuenta que la cucaracha había muerto finalmente aplastada bajo una bota que Jongdae le había lanzado desde la otra punta de la habitación, después de fumigar el cuarto entero con insecticida hasta el punto de creer que iba a morir intoxicado allí dentro.

Puede que estuviese contando aquella historia para impresionar —declaró, arqueando las cejas y decidiendo que prefería confesar antes de ser nombrado el matabichos oficial de su grupo de amigos.

—Oh, estupendo, pues impresióname y mata al monstruo. Me encanta que me impresionen.

—No estaba tratando de impresionarte a ti, Baek.

El chico lo miró con fingido asombro bajo una hilera de pestañas oscuras, cubriéndose las manos con las mangas de la vieja sudadera que llevaba, obviamente demasiado grande como para haber sido originalmente suya.

—No veo por qué —declaró, tironeando de uno de los hilos sueltos del puño, frunciendo el ceño al ver que se desprendía de la tela—. A todo el mundo le gusta impresionarme.

—No, a todo el mundo, no. Tienes un novio que se impresiona con todo lo que tú haces, Baekhyun, eso sí —Jongdae trató de disimular una sonrisa con un suspiro—. Podrías convencerle para que te ayude y todo eso.

Antes de acabar de decirlo, Jongdae ya sabía perfectamente que aquello no funcionaria. Park Chanyeol – a quien Jongdae se refería mentalmente como “El Novio” – había sido capaz de hacer cosas como ir a buscarle a Baekhyun café a las tres de la mañana o aguantar cuidándolo cuando tenía diarrea, pero si había algo a lo que le tenía pánico era a las cucarachas.

—Está de exámenes y vive al otro lado del campus —dijo Baekhyun a media voz—. Y Chanyeol odia las cucarachas. Acabaría antes matándola yo, y yo, Jongdae, no voy a matarla porque es enorme.

—¿A mí qué me cuentas? Ofrécele sexo a cambio de acabar con ella deprisa —replicó éste, gesticulando con las manos para, a ser posible, indicar que estaba harto. Chanyeol no era el único que estaba de exámenes, y él había estado demasiado ocupado dedicándole su tiempo a los vídeos de Youtube como para haber empezado con la asignatura de la que lo examinaban al día siguiente. A las ocho y media de la mañana. Cada segundo era oro—. A lo mejor así te hace caso. Todo el mundo tiene un precio, criatura.

La idea había sido sumamente estúpida, y Jongdae había esperado que Baekhyun arqueara las cejas y lo llamara idiota antes de intentar convencerlo para matar a la cucaracha escondida debajo de la pila de cajas, pero, contra toda expectativa, el rostro de su amigo se iluminó.

—¡Vaya, Jongdae, eres un genio! —exclamó, empezando a teclear algo en su teléfono a toda velocidad. El interpelado lo miró sintiendo que se le abría la boca de la sorpresa.

—¿De verdad estás escribiéndole para que…?

—Alguien tiene que matar al bicho —murmuró Baekhyun tras unos instantes, tecleando algo más en el teléfono y haciendo un mohín al ver que no vibraba de vuelta—. No contesta —protestó, pulsando otro botón en la pantalla y llevándose el teléfono al oído—. No sé qué estará haciendo.

Jongdae se encogió de hombros.

—¿Estudiar o…?

Baekhyun volvió a hacerse el ofendido, pero debió de ocurrir algo al otro lado del auricular porque, al instante siguiente, su voz era todo dulzura.

—¿Yeol? —llamó, con un tono que, a pesar de todo, era mil veces más honesto que cualquiera que utilizara Baekhyun para hablar con Jongdae de modo habitual—. ¿Estás haciendo algo? ¿Has acabado de estudiar?

Jongdae bufó, desconectando de la conversación en el momento en el que Baekhyun empezó a preguntar por asignaturas y fechas de exámenes. Probablemente, a su amigo le diese exactamente lo mismo que las personas de sus círculos sociales aprobasen o no la universidad, y mucho menos si tenía que molestarlos para que le hicieran algún favor, pero cuando se trataba de Chanyeol el caso era distinto.

El diálogo telefónico siguió durante unos momentos más, en los que Jongdae se encargó de expulsar la voz de imbécil enamorado de Baekhyun de su cabeza y a concentrarse en las cajas bajo las cuales seguía escondida la cucaracha. Si prestaba atención, creía poder llegar a verla moverse bajo el plástico transparente, a punto de salir y lanzarse contra él, y si eso no bastaba para conseguir asustarlo, pues…

—¡Pero Chanyeol! —la voz de Baekhyun subió de volumen tan de pronto que Jongdae tuvo que llevarse una mano a la boca para contener un grito bastante poco masculino—. Llevo una hora detrás de ella. Me he metido debajo de la cama a buscarla. Ahora está detrás de toda mi basura, me tienes que ayudar a sacarla de ahí o no voy a poder estudiar.

La respuesta de Chanyeol casi pudo oírse en el silencio de la habitación, un quejido amortiguado al otro lado del auricular.

“Pero es que no me gustan las cucarachas, Baek. Odio las cucarachas. No puedo con las cucarachas. Si quieres, te compro un insecticida y te lo llevo, pero las cucarachas y yo nos llevamos mal.”

Baekhyun se mordió el labio, dudando un momento, antes de continuar, y Jongdae estuvo tentado de esconder el rostro detrás de las manos y empezar a rezar por el alma inmortal de Chanyeol. Sabía lo que pasaba cada vez que Baekhyun ponía esa cara, y prefería no tener nada que ver con ello.

—Yeollie —comenzó a decir, y Jongdae hizo una mueca porque aquello era malo, ese diminutivo era una muy mala cosa—. Estoy solo en la habitación, ¿sabes? Te estaría muy agradecido si vinieras a ayudarme. Prometo devolverte tu sudadera roja.

Chanyeol debió de responder algo, porque Baekhyun se llevó dos dedos a los labios para ocultar que se estaba riendo.

—Todavía la llevo puesta —declaró en voz baja, y Jongdae casi pudo ver a Chanyeol empezar a protestar y acabar quedándose callado cuando Baekhyun bajó el tono de voz, convirtiéndola en un murmullo ronco—. Podrías llevártela. Adivina cómo.

Jongdae estaba planteándose muy seriamente el cubrirse las orejas con los dedos y empezar a cantar para no tener que oír todo aquello cuando pudo volver a escuchar a Chanyeol subiendo la voz al otro lado de la línea en un intento de queja absolutamente nada convincente.

“Tengo que estudiar mañana, Baekhyun, y antes tengo que ducharme, e irme a la cama.”

—Pero si matas a la cucaracha puedes hacer todo eso aquí —respondió Baekhyun de modo inmediato, arqueando las cejas aunque su novio no pudiera verlo—. Conmigo.

Jongdae no necesitó escuchar lo que estaba diciendo Chanyeol en su correspondiente lado de la línea para saber que acababa de venderle el alma al diablo. Un diablo de 1’74 y pelo tan negro como su espíritu que estaba murmurando un “hasta ahora” con todo el cariño del mundo al auricular.

—Eres el demonio —anunció, para que quedase claro, una vez Baekhyun se hubo girado a mirarlo con una sonrisita satisfecha bailándole en el rostro.

—No veo por qué lo dices —su interlocutor se echó hacia atrás para tumbarse de espaldas sobre su cama, aún jugueteando con los puños deshilachados de la famosa sudadera roja de Chanyeol que en teoría iba a devolverle aquella noche—. Es un trato muy positivo. Él mata al monstruo y consigue algo que quiere, y yo… Ahora que lo pienso, yo consigo dos cosas que quiero. Es todo perfecto.

Una parte de Jongdae deseó con una especie de perversa satisfacción que la cucaracha que había ahí escondida fuera de una especie con capacidad para volar y que de repente saliese de su escondite y se le posara a Baekhyun en la cara. Habría sido divertido, sólo por ver cómo salía corriendo de allí y se lanzaba encima de Chanyeol sin rastro alguno de dignidad. Por suerte o por desgracia, el animalito decidió seguir escondido tras las cajas, y el chico suspiró.

—Baekhyun, por dios, mañana tengo un examen, y la pared de tu baño pega con la de mi habitación. ¿No podrías tener un poquito de clemencia con mi pobre alma inocente?

Baekhyun giró sobre la cama hasta quedar frente a la mesilla de noche, abriendo el cajón superior con unos dedos muy finos, y rebuscando a ciegas dentro hasta dar con algo.

—No —declaró, con un tono tan inocente como si le estuviera hablando del tiempo, y lanzándole algo pequeño y envuelto en plástico—. Pero tengo tapones para los oídos. Son los últimos nuevos que me quedan, disfrútalos.

Aquello sí que ya era intolerable, así que Jongdae bufó, dio media vuelta y golpeó sin querer la bolsa de basura de Baekhyun con el pie. El grito que escuchó al llegar a la puerta fue prueba suficiente para saber que la cucaracha vecina de su amigo ya había tenido bastante con aquel escondite y había salido al exterior.

—¡Hay dos, Jongdae! ¡Ahora hay dos! ¡Ayúdame! —lo oyó gritar, tan horrorizado que el susodicho estuvo casi a punto de echarse a reír a carcajadas.

—Seguro que Chanyeol sabe como arreglarlo, si lo convences y no se muere de un infarto antes —le respondió él, asomando la cabeza por la puerta entrecerrada—. Ya te he dicho que todos tenemos un precio, y está claro que el suyo es un Baekhyun.

.
Tags: !drabble, fandom: exo, fic: short fics/drabbles, pairing: chanyeol/baekhyun, rating: pg
Subscribe
  • Post a new comment

    Error

    default userpic

    Your IP address will be recorded 

    When you submit the form an invisible reCAPTCHA check will be performed.
    You must follow the Privacy Policy and Google Terms of use.
  • 14 comments